TRES
Ha venido hasta mi una nebulosa brillante, ha entrado por mis oidos y me ha transmitido la magia que mereces.
Un domingo soleado, cerca de las cinco de la tarde mi atención se fijó en ti y apenas me había dado cuenta.
Un mensaje a media tarde mientras el sol doraba mi piel me hizo sonreir de una manera natural y desde entonces una impaciencia voluptuosa me atrapó por saber quien eras de verdad.
Las nueve de la noche era la hora perfecta para ti y para mi, unas historias, unas risas...y casi volando llegaste hasta mi.
Cerré la puerta de casa nerviosa, perfumada, con los ojos pintados y la mirada inquieta.
Llamé al ascensor con ánimo de bajar...y bajé.
Caminaba por la calle, con las manos en los bolsillos, preocupada por mis palabras, ahorcando a la timidez para por fin encontrarte.
Allí estabas. Junto a aquella parada de autobús. Nuestra parada de autobús.
Las glándulas de mi piel se abrieron para respirar el momento y no perder acontecimiento.
Aquello era una locura...locura extendida a tres años. Locura que literalmente nos ha vuelto locas, pero locura que decidí vivir, que he vivido y que quiero seguir viviendo.
Horas más tarde volví a cerrar la misma puerta, con la sensación de haber perdido la gravedad por completo.
Habías intentado irte, agarré tu brazo, me acerqué a ti, intenté besarte, te lo pensaste...y me besaste.
¿Quién dijo que solo la primera vez tiemblan las piernas?
TTTLT
0 cuerpos tendidos:
Publicar un comentario en la entrada