Performance art

|

No fuimos arte en vivo.

Somos arte en vivo.


Una sensación extraña me incentivó para invitarte a beber de mi licor. Mientras las horas pasaban y nos colgábamos de las manillas del reloj, las sonrisas iban petrificando y las miradas expresando.
El etanol sin metabolizar te obligaba a coger mi cintura y la nicotina era una excusa más para mirarte sin mirar, para forzarte sin forzar, para rechazarme sin rechazar.
Una canción era suficiente para acercarme a ti, una frase lo necesario para mirarte, un gesto lo inesperado para besarte, un abrazo lo suficiente para erizarte.
Empezamos a revolucionar en un sofá abatido por la situación, pasamos a la cama de la lujuria y de todos los placeres y caminamos desde desearnos a observarnos.
Mezcla de sexo, desesperación, ternura y caricias.
Mezcla de abrazos, besos y miradas que siempre quisieron decir algo más.
Mezcla de timidez, conversaciones, conocimientos y nuestra vida.
Ya habían pasado 7 horas y nadie había podido con nosotras, ni el hambre, ni los vicios. Solo tú y yo, aquella cama y los pequeños duendes que pinchaban y dibujaban nuestras siluetas espléndidas de pasión.
Pecar de extrovertida es decir con la mirada todo aquello que realmente es importante.
Pecar de tímida es decir con una mirada todo aquello que se desea decir.
Aun recuerdo la humedad de mis manos al tocarte, tu respiración agitarse, tus dedos acariciarme, tus labios besarme, tu mirada sobre mi cuerpo dibujándome sobre lienzos imaginarios, tu curiosidad por mí, mi intriga por ti.
Fuimos performance transparentes, inquietos, ocultos, viviendo todo lo vivido, sin privarnos, sin cortarnos.

Contamos con nuestros cuerpos mundos inexistentes, imaginaciones que se evaporan, que se borran con el sudor.
Vamos a comenzar por romper nuestros propios esquemas y seguiremos rompiendo el de los demás.


Porque pensar es algo más que imaginar, e imaginar no solo es vivir lo real.

1 cuerpos tendidos:

Anónimo dijo...

¡Me alegra encontrar algo para leer!