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La suavidad de tu piel es mera lija del tres que agrieta mis recuerdos.


En mi imaginación, a veces, me tiendo sobre un costado, cojo la hoja de un helecho y me la paso por los labios.

Disfruto viendo el cambio de tu mirada.


Después paso la hoja por tus mejillas, sé que te hace cosquillas, así que lo hago de nuevo. Sonríes. La paso por tu cuello. El escote de tu vestido me grita y atrae como un agujero negro. Tiemblas.


Cuando la hoja llega y desciende por tu cintura, abres los ojos y me pides que no pare.

Levanto entonces el borde del vestido y jugueteo con la hoja en tus tobillos. Desde tu tobillo fino y delicado el verde clorofílico se abre paso hasta tu contundente rodilla, se precipita a la frontera de tus muslos y un murmullo excitante escapa entres tus labios...

...Cambio la hoja por mis dedos...


No aparté mi mirada afilada de tu rostro placentero...Te desee...


...Me desperté...

1 cuerpos tendidos:

Sabrrrriiiiiiiina dijo...

Quien es dueño de tus palabras...tiene mucho :)