Cuando me pongo a escribir, siento que hay miles de personajes esperando a ser escritos, mientras yo pierdo el tiempo entre tus sábanas y me llevo alguna que otra arruga sobre mi piel.
Personas imaginarias, personas deseosas de una vida que me tiran de la manga gritando:
- ¡Ahora yo! ¡Venga! ¡Ahora me toca a mí!.
Tengo que elegir, a veces no es fácil. Todo depende del pie con el que pisé el suelo al despertar, u otras veces incluso depende de donde esté, de mis sueños, de mis inquietudes.

Y sí, lo confieso, no me gusta elegir. Lo detesto.
Siento como una vez que he elegido, el resto se calla, me observan durante minutos, horas, días, meses e incluso años, esperando que por fin llegue al final de esa historia, para de nuevo probar suerte y creer que serán elegidos.
Ilusos.
